Llegó el momento. La casita con ruedas que comparto junto a mi novio -el autor de las fotos-, está lista. Todo está listo. Y yo también.
Ahora es tiempo de atravesar el océano, de cruzar a otro lugar. Lugar que al final es siempre el mismo, si no me encargo de habitarlo cada vez.
No voy a mentir: me da un poco del miedo.
Tras varios años preparando el vehículo “perfecto” para hacer un gran viaje, parece que ahora todo es demasiado grande, o demasiado pequeño. Pero nunca de la medida exacta. Todo está en el centro, pero de una forma u otra, se me hace inaccesible.
¿Lo digo?
Venga. Sí. O mejor, no voy a no decirlo.
Lo digo: quiero conseguir algo imposible.
Y eso, es lo único que, por momentos, me quita el miedo. Pero aún no del todo.
Quiero cruzar con mi vehículo el océano Atlánico. Ese que parece el mismo que seguramente cruzaron varios de mis antepasados, hace ya mucho tiempo.
La única o de las pocas compañías en las que es posible cruzar el océano con un vehículo de grandes dimensiones y peso -una Mercedes 814 DA-, es GRIMALDI. El precio asciende a unos 4.000€, sólo el vehículo. A eso hay que sumarle los billetes de avión, o los billetes en barco en su caso. Una pequeña fortuna.
Como no tengo esa pequeña foturna, necesito Magia para conseguirla. Tampoco tengo un barco.
Así que tengo dos opciones y para ambas necesito Magia:
- Conseguir el dinero
- Conseguir un barco que nos lleve, a nosotros y al vehículo a América, a cambio de un loco y maravilloso reportaje sobre el viaje y lo que sea que hagan en el barco: sala de máquinas, pesca, avistamiento de ballenas y pingüinos… La última me la he inventado y no sé ni si existe en ese formato, pero sería genial.
Quiero cruzar el océano este año 2022. Así que tengo unos pocos meses para conseguir mi objetivo.
La opción de conseguir el dinero, bueno, puedo decir que es difícil, pero en el fondo sé que puedo conseguirlo. La cuestión es, conseguirlo en tan poco tiempo. Eso sí me parece casi imposible.
La opción de conseguir viajar “gratis” en el barco y convertirlo en una aventura, sí se presenta como totalmente imposible. Creo que no hace falta explicar las razones. Hubo dos personas que lo hicieron hace bastantes años, desde el sur de África en pleno viaje, en un barco de Pescanova, y obteniendo previamente el carnet de tripulante o como se diga. Pablo Rey y Ana Callau, lo cuenta Pablo en su libro “Por el mal camino”. Pero ya no son esos tiempos, nuestro vehículo es 5 veces más grande y pesado y ni siquiera tenemos la baza de estar en pleno viaje en el sur de África.
Es el punto de partida de un nuevo viaje. Y nadie regala nada.
¿Cómo lo hago? ¿Cómo cruzo?
De eso te comparto en el siguiente post.
De momento, hasta la vista y más allá!
Foto: Antonio Gálvez López @dreaminvan_antuan
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